Un grupo compuesto por 24 estudiantes de IIIº medio de los colegios San Benito y San Anselmo, acompañados por cuatro tutores, vivió la Experiencia San José en la Patagonia, entre el miércoles 11 y el jueves 19 de junio.
Bajo el lema “Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu Santo” (Rm 15, 13), en el caso de las mujeres, y “La multitud de los creyentes tenía un solo corazón y un solo espíritu” (Hch 4, 32), en el caso de los hombres, las casas Santa Hilda y San Beda, y sus comunidades residentes, abrieron las puertas para recibir a los alumnos y alumnas durante estos días de intensa vida comunitaria.
Trabajos, paseos, espiritualidades, lectios, y visitas a Mallín y Guadal, fueron algunas de las actividades que dieron forma a esta experiencia y que abrieron los corazones de los jóvenes a la voz de Dios, manifestada fuertemente en cada una de las instancias que compartieron.
Elena Battocchio (IIIºA), integrante del grupo de 12 jóvenes anselminos, nos cuenta lo que significó la experiencia:
“Los ocho días que estuvimos en la Patagonia fueron la mejor experiencia que he tenido por el Colegio. Fuimos con un grupo del San Anselmo y San Benito con alumnas y encargadas y formamos una comunidad tan bonita que me hizo disfrutar demasiado la experiencia y aprender mucho de cada una.
Todas fuimos muy abiertas a la experiencia y a conocernos interiormente y creo que por eso fue tan fácil llevarnos bien y querernos tan rápido. Gracias a las oblatas, y las increíbles amistades que formé, mi relación con Dios pasó a ser mucho más fuerte.
Yo fui a la Patagonia esperando encontrar un sentido más profundo, el cual sentí muy claro cuando llegué. Me encontré con el amor de Dios en todas partes, en la naturaleza, en las amistades, en los ecos y en nosotras mismas, escuchándonos y queriendo ayudarnos entre todas.
En San José aprendimos muchas cosas, a seguir los horarios y los tiempos de las oblatas, a trabajar en el campo, a ayudar en la casa, y lo que más me marcó: a vivir en comunidad y para ella. Me encantaría volver a vivir esta experiencia porque pude conocer lo lindo que es vivir por un sentido en común de amor y servicio, dejándonos querer y tutoriar por Dios y estando dispuestas a entregar este mismo amor que recibimos a los demás”.