Diciembre 2, 2025 Noticias

Apoderadas en San José: “Una experiencia transformadora”

Un grupo de once apoderadas del Colegio San Anselmo, acompañadas por cuatro tutoras (tres de ellas también apoderadas), viajaron a San José de Mallín Grande entre el 18 y el 24 de noviembre para vivir una experiencia profunda de encuentro con Cristo a través de su Palabra, la Liturgia, la naturaleza, el trabajo y la vida comunitaria.

Sobre lo vivido durante estos días de retiro, la apoderada María José Camiruaga nos contó:
“San José, para mí, fue un tremendo regalo, un privilegio y una oportunidad única que me brindó el área de Pastoral del Colegio para conocer más del Movimiento: de la Lectio, el rezo del Oficio, el trabajo en comunidad y de conocer a los oblatos que viven allá entre muchas otras cosas. Tomar la decisión de partir no fue sencilla, sobre todo por la idea de estar completamente desconectada, pero fue la mejor decisión que pude haber tomado.
El lugar donde está la casa en la que se vive la experiencia es de mucha naturaleza, rodeado de paisajes maravillosos, un lugar tranquilo, con hartos espacios de silencio, sin señal de celular ni luz eléctrica. Todo ese entorno me permitió ir dejando de lado las preocupaciones del día a día y, al mismo tiempo, abrir un espacio para conectarme conmigo misma, con lo interior, para escuchar realmente a los demás y a Dios. Para esto, también fueron esenciales las distintas actividades que tenían planificadas como los testimonios, momentos de Lectio, el trabajo de la tarde y los espacios de encuentro donde se compartían experiencias de vida.
Fue también un regalo compartir con las otras apoderadas que participaron. Con ellas viví momentos muy valiosos, y a pesar de haber compartido pocos días, se formó una relación linda y profunda entre todas.
En resumen, San José fue una experiencia transformadora. Es algo intenso, profundo y mágico, que me permitió conectarme y recordar lo verdaderamente importante.
Es una experiencia difícil de describir, es una vivencia única, y estoy segura de que cada persona la experimenta de una manera distinta. Pero, como dije en el comienzo, para mí, fue un regalo, un privilegio y una gran oportunidad”.

Paulina Urrutia, otra de las apoderadas participantes, también definió el retiro como una experiencia transformadora: “La certeza del encuentro con Dios en San José fue algo profundamente transformador; “No temas, que te he rescatado, te he llamado por tu nombre. Tú eres mía” (Is 43, 16). Hoy, de vuelta, sólo quiero agradecer todos los días por la experiencia vivida y el profundo Amor de Dios del que fui testigo, ahora el desafío es anunciarlo”, comentó en el Boletín del MAM. Leer el testimonio de Paulina acá.

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