Misiones familiares en el Litoral de Aysén:
Cuatro familias, tres de ellas del Colegio San Anselmo (Tupper Ossa, Gazmuri Quiroga y Lira Ortúzar) y una del San Lorenzo, fueron por diez días a misionar por el litoral de Aysén, específicamente en dos localidades: Puerto Gala y Puerto Gaviota.
“Allá la misión consiste en salir casa a casa. Al principio, la desconfianza los invade —la misma que cualquiera tendría si está trabajando y alguien llega sin aviso a hablar de Dios—. Pero si uno se queda, si escucha primero, la puerta se entreabre. Luego se abre más. Empiezan las historias: alegrías, pérdidas, viajes, hijos. Con el paso de los días nos permitieron entrar a sus casas. Y sentimos que también entrábamos en sus corazones, mientras ellos entraban en los nuestros.
Compartimos la Palabra con ellos, muchas veces leída por los mismo niños, quienes son parte central en la misión, ayudan a que las puertas se abran con más facilidad – con un “¿puedo usar su baño?” o “¿tienes algo de comida, tengo hambre”. Muchos pidieron bendición para sus hogares.
Fuimos por diez días, a recordar y traer al corazón que hay un Dios que los quiere, que los creó, que nunca están solos… aunque muchas veces así lo sientan”.
Extracto de la crónica de la familia Tupper Ossa
Misiones de Chelenko:
Las Misiones de Chelenko consisten en que jóvenes del Movimiento Manquehue van a anunciar el Evangelio a comunidades cercanas a San José de Mallín Grande, visitando las casas, haciendo talleres para niños y adultos y rezando el Oficio Divino en la capilla del lugar. Este año participaron treinta misioneros, divididos en dos grupos: Puerto Guadal y Cochrane. Catorce de ellos son exalumnos de nuestro Colegio.
Josefina Urrutia, exalumna de la generación 2024, comentó sobre la experiencia:
“Siendo esta mi segunda vez en las Misiones Chelenko me encontré con algo distinto, con un Dios vivo que me busca y va a mi encuentro. Lo vi en la comunidad de Guadal, siempre llena de cariño, con una búsqueda incesante de Dios y de fe sencilla. Una fe que me enseñó que no se necesita de grandes gestos ni milagros para sentir el amor de Dios; sino constancia para mantener el oído y el corazón abiertos a su Palabra y Amor.
Esta experiencia me regaló la oportunidad de conocerme a mí y al resto con Dios como centro, y ahí encontré un gran tesoro, que es la comunidad que se formó entre las mujeres. Una comunidad con un mismo espíritu, que, a través de alegría, guitarreros y risas me dio la oportunidad de conocerlas individualmente de distintas formas, creando amistades nuevas y fortaleciendo otras”.
Misiones en Arequipa:
Cada verano, exalumnos de Jóvenes Manquehue visitan Arequipa, Perú, para realizar talleres de lectio divina en diversas parroquias de la diócesis.
Este año participó un grupo de mujeres que visitaron también el monasterio benedictino de Lurín, Lima.
Misiones Portsmouth:
Exalumnos de Jóvenes Manquehue visitan Portsmouth Abbey School en Rhode Island, EE.UU, todos los veranos. Mientras mantienen una estrecha relación con la comunidad monástica, realizan retiros, visitan actividades deportivas y apoyan los grupos de lectio divina conformados y liderados por alumnos del colegio, dando paso a distintos espacios de tutoría.
Misiones UK:
Con base en Ampleforth, integrantes del Movimiento Manquehue visitan las comunidades monásticas y los colegios de la Congregación Benedictina Inglesa, renovando la tutoría y la lectio, y animando a los jóvenes ingleses que se congregan en The Weave of Manquehue Prayer.