Con una Eucaristía presidida por el padre Luciano Núñez, este martes nuestra comunidad dio inicio al Mes del Servicio, un tiempo en el que el Colegio se une al Mes de la Solidaridad que celebra la Iglesia en Chile para profundizar en uno de los pilares de la espiritualidad benedictina: el servicio mutuo como camino hacia Dios.
Al comenzar la celebración, el padre Luciano invitó a ofrecer la misa “para pedirle al Señor que haga crecer nuestro corazón al servicio de su Reino”, disponiéndonos a vivir este mes con una mirada abierta a las necesidades de quienes nos rodean.
Durante su homilía, recordó que el servicio nace, antes que nada, de una forma de mirar a los demás. “En esta lectura, Jesús mira a la multitud y se da cuenta de que está necesitada. Lo propio del cristiano es servir como Jesús: interesarse por las personas y descubrir que, quizás muy cerca de nosotros, hay alguien que está sufriendo”, afirmó.
En esa misma línea, explicó que el primer paso para servir es aprender a mirar con compasión. “Quien mira como Jesús se siente responsable. Todos podemos hacer algo por la felicidad del otro”, señaló, invitando a los alumnos a reconocer que cada persona tiene la capacidad de iluminar la vida de quienes la rodean.
Uno de los llamados más significativos de la prédica fue asumir un rol activo frente a las necesidades del prójimo. “En la vida no podemos ser espectadores; estamos llamados a ser centinelas. El centinela mira como Jesús y actúa cuando el otro necesita de él“, expresó el sacerdote. Asimismo, recordó que “el mundo no funciona porque unos pocos hagan mucho, sino cuando todos hacemos nuestra parte”.
Estas palabras dan sentido al camino que el Colegio recorrerá durante agosto, en el que cada integrante de la comunidad está invitado a tener presente que servir es mucho más que entregar cosas: es darse a sí mismo, escuchar, compartir, acompañar y vincularse con otros. Por esto, este tiempo busca favorecer experiencias que transformen el corazón y ayuden a reconocer a Cristo presente en los demás.
Este año, además, se fortalecerán especialmente las experiencias de servicio mediante espacios preparados para cada etapa formativa. Mientras los alumnos más pequeños vivirán campañas y gestos solidarios acordes a su edad, los cursos del 3 Ciclo realizarán salidas de servicio especialmente organizadas para favorecer el encuentro con distintas realidades. Los estudiantes de 8° básico integrarán esta dimensión a su retiro de curso y los III° y IV° medios tendrán la oportunidad de vincularse con la Hospedería Santa Francisca Romana y otras iniciativas, descubriendo que también es posible hacerse espacio para los demás en medio de las exigencias propias de esta etapa.
Que este Mes del Servicio sea una oportunidad para crecer como comunidad, aprendiendo a mirar con los ojos de Cristo y a responder con generosidad a las necesidades de los demás. Así, cada gesto y acción podrá convertirse en una expresión concreta del servicio misionero al que estamos llamados como comunidad.