Durante la primera quincena de enero, se realizaron los campamentos de scout de hombres y mujeres. El primero en La Tejería, Parral, mientras que el segundo en Coihueco, Chillán.
En el campamento scout de hombres participaron más de 214 personas, entre ellos, 176 alumnos, 32 exalumnos y seis autoridades del Movimiento. Fue una experiencia llena de actividades emocionantes, aprendizajes y momentos de comunidad, donde cada sección vivió experiencias únicas y compartió con los demás en un ambiente de alegría y espíritu scout.
A lo largo de los días, los participantes disfrutaron de actividades acuáticas en el río, tiempos comunitarios y construcción, así como momentos de reflexión y oración como espiritualidades o las “laudes” antes de la reunión de “colores”.
“En el campamento reflexioné mucho sobre lo mucho que scout nos cambia para ser personas de un gran valor, además, pude ver a Dios en las espiritualidades que nos hacían los jefes. Recomiendo mucho formar parte de este grupo, en donde uno puede conocerse a sí mismo y a los demás, formando lazos que durarán para siempre”, contó Tomás Bunster (IVºD).
Por otro lado, en el campamento scout de mujeres participaron 290 personas, 265 alumnas desde 5º básico hasta Ruta y 25 exalumnas.
Este año, el tema del campamento fue la película “El Rey León”, donde los juegos, lectios y espiritualidades se basaron en la historia o experiencias de los personajes. Durante esos días, las scout pudieron fortalecer la amistad, aprender la importancia del servicio a través del trabajo y disfrutar de distintas actividades como el raid, olimpiadas o una cena de gala.
“Este grupo me enseña a vivir, aprender, entregar, sentir e ir en busca de nuestra felicidad, a no rendirse por más difícil que parezca llegar a la meta porque siempre llegan personas que te ayudan a superarte. Estos días me recordaron vivir en el presente cada día y aprovechar cada segundo de lo que se vive en scout, de mis compañeras, de la naturaleza, aprovechar y disfrutar cada momento, porque a veces los más sencillos, son los que más impactan y me acercan más a Dios”, contó Dominga Jeanneret (IIºC).